Me doy al papel otra vez, me engancho a la tinta. El mundo puede esperarme o seguir su ritmo, pero yo me paro aquí y ahora, lo necesito.
Al igual que necesitaba volver a leerte y sentirte cerca; que me acabaré aprendiendo tus palabras, ya lo sé... pero no hay nada que me enseñe más que ellas, más que tú.
Me doy al papel... no al de liar, sino al de liarme; al de hablar conmigo, al de contradecirme, quererme y odiarme en la misma línea. La tinta me ha vuelto a seducir, y no para tatuar mi piel, para ir mucho más allá y dejar que sea mi alma quien se quede con las palabras sin sentido que no consigo conectar para decirte tan solo cuánto te echo de menos; para confesar que yo también me echo de menos.
Que hace mucho que no soy yo, que temo haberme perdido en un mar demasiado profundo, en el que ya nadie se atreva a bucear por mí.
Las cosas que me gustaría decir y no me atrevo, por cualquier razón, las escribo aquí, porque sé que nadie las va a leer.
lunes, 5 de enero de 2015
Me doy al papel
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