viernes, 22 de febrero de 2013

Te miro


Te miro, te miro y sé que no estás bien, lo sé, te conozco. ¿No lo vas a reconocer, verdad? Sé que te has enfadado, no conmigo, pero hay cosas que no se pueden esconder, no se pueden disimular. No…no llores, por favor, no soporto verte así, me rompes el alma. No sufras, haría lo imposible por estar ahí para abrazarte, perdóname una vez más por ser solo capaz de escribir esto, nunca decirlo en voz alta. No es la soledad que me abruma la que me da miedo, sino la que sé que sientes…la veo, veo las cosas invisibles, las que realmente me llegan al corazón.
¿Ves esa estrella? La que está al lado de ésa tan brillante…ésa soy yo, la que brilla tanto eres tú, con tu fuerza, esa fuerza que te empeñas en negar pero que es palpable a distancia. La otra, yo, no brilla tanto, ¿sabes por qué? Porque es la más brillante la que guía sus pasos en ese camino eterno de su existencia.
Sonríe, hazme ese favor, no es pequeño, lo sé; inmenso. Pero es que…verte sonreír, tan solo imaginar que lo haces, que lo intentas…llena este vacío que me domina cuando te despides de mí.
Nunca admitiré lo que hay dentro de mi porque es la parte que más temo en el mundo.
Te miro, te miro y sé que no estás bien, sonríe y todo habrá acabado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario