viernes, 5 de junio de 2015

Esperanza

A veces me convierto en tinta mientras te espero. Rezo en silencio para que el viento no sople en este bosque de hoja caduca que es tu diario, rezo para que ninguna ráfaga de aire logre secarme.
Prefiero llorar un poco más para que, cuando llegues, no importa si es mañana o en un par de semanas, no me veas como a otra palabra más, sino como esa sucesión de letras sin sentido que se unieron por azar, formando lo que ahora tú llamas esperanza.

Esperanza

Yo siempre quise ser ese concepto abstracto en tu libro de poemas, ese grito ahogado en tu garganta cuando nadie parecía escuchar, ese sentimiento encontrado en lo más profundo de ti todas esas noches en las que no dejabas a nadie entenderte. Quiero ser la esperanza que reclamas cada vez que purificas con lágrimas tu almohada, en busca del consuelo de quien no sabe pedir ayuda.
Quiero ser la esperanza por la que un día sonrías por haber alcanzado tus sueños.

domingo, 12 de abril de 2015

Si te dicen que caí solo habrán dicho verdades
como aquello de que los soldados lloran de noche
y es que cuando cae el sol todos somos más guerreros
por si alguien se atreve a pedir cuenta de nuestras lágrimas.

Porque, cielo, estas lágrimas son por ti,
este llanto por tu silencio y este mar…
este mar derramado por mis mejillas
es solo una forma de confesar que te echo de menos.

Y si es cierto eso que dicen
que está prohibido suicidarse en primavera
tendré que esperar al verano,
a esa tormenta de verano,
en la que las lágrimas del cielo y las mías
se unan en un solo llover
y me concedan un simple deseo;

porque solo te deseo tener.

domingo, 1 de febrero de 2015

Febrero

Dos años y 363 días han pasado desde la última vez que me he sentido así. Tanto tiempo desde la última vez que he sentido que el aire no me llegaba a los pulmones. Casi tres años desde que un frío me invadió empezando por el interior y acabando por dominar todo mi cuerpo.

Y no es mayor la pérdida, ni siquiera lo es. Quizá no fuese eso lo que me llevase a temblar en aquel momento, sino el miedo. El mismo miedo irracional que ahora me tiene prisionera. Porque no es racional temer a nada, dicen que cuando crees firmemente en algo, o en alguien, no tienes miedo a nada. Y yo estoy aterrada. Puede que lo que más tema, al final, sea a la realidad.

Es tan sencillo, tan cómodo, vivir una ficción que creas para ti, que de pronto te ves en un mundo diferente al que habías imaginado, mucho más cruel, mucho más simple y mucho más desconsiderado. Que en ese mundo real nadie se preocupa por ti, ya no eres el protagonista de tu propia historia.

Ahora ya solo queda esperar, esperar a que el frío se vaya, a que el miedo me abandone, para poder enfrentarme de nuevo a un espejo, para volver a empezar de cero por dentro, para poner en contador a cero después de la nueva ruptura.

Porque hay meses para los rubios y para los morenos, los castaños y los pelirrojos… pero febrero no es para nadie, febrero está destinado al dolor.

lunes, 5 de enero de 2015

Me doy al papel

Me doy al papel otra vez, me engancho a la tinta. El mundo puede esperarme o seguir su ritmo, pero yo me paro aquí y ahora, lo necesito.
Al igual que necesitaba volver a leerte y sentirte cerca; que me acabaré aprendiendo tus palabras, ya lo sé... pero no hay nada que me enseñe más que ellas, más que tú.
Me doy al papel... no al de liar, sino al de liarme; al de hablar conmigo, al de contradecirme, quererme y odiarme en la misma línea. La tinta me ha vuelto a seducir, y no para tatuar mi piel, para ir mucho más allá y dejar que sea mi alma quien se quede con las palabras sin sentido que no consigo conectar para decirte tan solo cuánto te echo de menos; para confesar que yo también me echo de menos.
Que hace mucho que no soy yo, que temo haberme perdido en un mar demasiado profundo, en el que ya nadie se atreva a bucear por mí.