viernes, 5 de junio de 2015

Esperanza

A veces me convierto en tinta mientras te espero. Rezo en silencio para que el viento no sople en este bosque de hoja caduca que es tu diario, rezo para que ninguna ráfaga de aire logre secarme.
Prefiero llorar un poco más para que, cuando llegues, no importa si es mañana o en un par de semanas, no me veas como a otra palabra más, sino como esa sucesión de letras sin sentido que se unieron por azar, formando lo que ahora tú llamas esperanza.

Esperanza

Yo siempre quise ser ese concepto abstracto en tu libro de poemas, ese grito ahogado en tu garganta cuando nadie parecía escuchar, ese sentimiento encontrado en lo más profundo de ti todas esas noches en las que no dejabas a nadie entenderte. Quiero ser la esperanza que reclamas cada vez que purificas con lágrimas tu almohada, en busca del consuelo de quien no sabe pedir ayuda.
Quiero ser la esperanza por la que un día sonrías por haber alcanzado tus sueños.

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