Los quitamiedos no son barreras al borde de las carreteras más peligrosas.
Son personas. Personas con las que puedes contar para liberarte de tus demonios. No son fuertes, ni especiales, ni temibles ni adorables. Pero inspiran una confianza natural, nata. Pueden ser pequeños, jóvenes, adultos, ancianos...no es lo importante.
Lo que les diferencia del resto es que son confesores de os miedos más profundos del alma. No aconsejan, no imponen una penitencia...pero escuchan e intentan convertir un temor en algo de lo que reirse.
"Ríe y podrás enfrentarte a la vida sin miedos" dijo el más sabio de ellos.
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