domingo, 12 de octubre de 2014

Trenes

Dicen que hay trenes que solo pasan una vez en la vida. Nadie habla de los cambios de horario, de los trasbordos, de los retrasos…Nadie se para a pensar que, en cuestión de horas, en el mismo andén, otra secuencia de vagones con el mismo destino va a irrumpir en nuestra vida. Es curioso que nos conociéramos en una estación, aunque, a decir verdad, no creo en las casualidades...no es casualidad que yo ahora escriba desde el mismo banco que compartí contigo durante las cuatro horas más sinceras de mi vida.

Recuerdo cada palabra que salió de tu boca aquella madrugada de primavera en que el sol no se atrevía a salir...brillabas mucho más que él, recuerdo que lo primero que pronunciaste fue un insulto hacia el sistema, hacia la incompetencia de la empresa de transportes. Yo no te escuchaba, solo podía quedarme prisionera en el tono de tu voz, no hablabas con nadie y mucho menos conmigo, hablabas con el aire, aire por el que me habría cambiado mil veces con tal de seguir tu camino.

Mentiría si dijese que se me cayó la carpeta, quiso volar de mis dedos al suelo para que tú la recogieras, para que, por obra de la caprichosa gravedad, me mirases a los ojos al devolvérmela. Mentiría si dijese que tus ojos me cautivaron, que tu sonrisa era perfecta, que tu semblante invitaba a quererte. Mentiría, pero nunca lo escucharás de mi boca, prefiero saber que puedes confiar en mí. ¿Tus ojos? Apagados, solo me decían que algo malo te había llevado a estar esperando a aquellas horas por un tren que no quería llegar. ¿Sonrisa? No…no sonreías, ni siquiera pude imaginar cómo quedaría dibujada al lado de la mía. Y tu rostro…reflejaba la tensión que más tarde compartirías conmigo, pero aún así, escondía algo más profundo, un sentimiento liviano que hacía que todo a mi alrededor me invitara a tratar de hacer tu larga estancia en el banco un poco más llevadera.

Podría hablarte de cada vez que he pensado que puedo volver a tocarte, podría contarte que nunca he visto a nadie más seguro de sus palabras, podría decirte millones de cosas que han cruzado mi mente…pero, en lugar de eso, puedo decir que te quiero.


Ahora que lo sabes, ahora que has descubierto que no todas las palabras se las lleva el viento, ahora que has visto que todo puede pasar, que hoy espero el mismo tren que hace tres meses tú esperabas, ahora que confío en que puedas aparecer de nuevo en mi vida para que la gravedad no me venza. Ahora, y solo ahora puedo decir que me encantaría saber tu nombre, que me muero por decirte el mío, que quiero iluminar tu mirada, quiero ver cómo te emocionas. Ahora…todo lo que quiero es hacerte sentir.

jueves, 14 de agosto de 2014

Somos verano

Siempre fui verano mientras estuve a tu lado. Mis hojas siempre sonrieron al sol mientras tu voz me acompañaba en cada paso que dábamos.
Pero el tiempo no perdona, te fuiste y las estaciones retomaron su curso. Me embargó el otoño, me asaltó en una calle vacía...y cada hoja que había jurado un "para siempre" besó el suelo con tanta pasión como solíamos nosotros hacerlo.
Después de la tormenta...no, no siempre llega la calma; sino que el frío invierno quiso entrar a formar parte de mi sueño, de las noches en vela anhelando el calor de tus brazos, tiritando de miedo y abandono, tiritando entre mis lágrimas de lluvia.
Y de esos desordenados copos de nieve surgió un tallo verde, colorido, flores que anunciaban tu regreso, flores llenas de vida...de ti, mi vida.
Vuelves, tú siempre vuelves; y hoy ha vuelto para nosotros ese verano, ese sol marchito por tu ausencia.

miércoles, 23 de julio de 2014

El viaje hacia tus brazos

Mi último segundo de vida se lo dediqué al silencio. Al silencio entre dos notas de una pieza preciosa compuesta para guitarra y viento...el sonido más bonito con el que podría abandonar este mundo.
En ese instante de soledad forzada, alejándome del mundo, de ti, del dolor...solo entonces pude comprender lo que de verdad habías querido decir con ese último adiós, con el definitivo.
Mientras me dejaba arrastrar hacia las sombras, mientras mi cuerpo luchaba contra el mínimo ápice de cordura que quedaba intacto en mi mente, te vi por última vez en mis recuerdos, con tu sonrisa de siempre, con esa mirada apagada que solo yo sabía encender en las noches más oscuras...te pude disfrutar otra vez tal y como solías ser.
Los párpados me pesaban, y por una vez dejé que el destino me venciese sin luchar, no como todas aquellas noches que combatíamos juntos el amanecer, peleando por aprovechar cada segundo que le quedaba a la locura alumbrada por la luna.
Recuerdo mecer mi sueño en un tiempo de tres por cuatro marcado por una melodía en re menor, una decadencia exquisita que me acompañaba en el viaje hacia tus brazos, como si estos fueran capaces de salvarme de un final latente, irremediable, perfecto.
Siempre he escuchado decir que lo último que se ve antes de pasar de este mundo al vacío es tu vida pasar en imágenes, yo solo pude verte a ti...realmente nada fuera de lo estipulado, te vi a ti, vi todo lo que la vida ha significado para mí desde un principio.

domingo, 20 de julio de 2014

Resulta cómico escuchar a la gente hacer promesas inútiles, tales como "si no es contigo no es con nadie". Permitid que discrepe, pero "si no es contigo" será con alguien mejor o, mucho más fácil, será con alguien que de verdad me aprecia, se llama soledad.
Y es que la soledad no está siempre condicionada por silencios incómodos, la mayor parte del tiempo que compartimos con nosotros mismos lo pasamos durmiendo, o, ¿por qué no? soñando, no siempre en una fase R.E.M.
Soñar...soñar es mucho más que descansar, que reparar conexiones neuronales...soñar es volar a un mundo donde no todo es perfecto, pero un mundo donde decidimos lo que realmente queremos hacer. Un lugar desde el que podemos vernos como a extraños a los que podemos permitirnos juzgar.
Y una vez emitido ese propio juicio de valor ya podemos despertar, ya está todo hecho. Ya estamos preparados para seguir haciendo promesas idiotas...hasta la próxima cabezada.

lunes, 16 de junio de 2014

La vida que inventé para ti

Siempre has querido ser diferente a los demás, me atrevería a decir que siempre fuiste capaz de conseguirlo.
Cada vez que mirabas al cielo y yo te imaginaba entre sueños grises de esperanza. Cada vez que en el vacío de mi mente tus pensamientos me llenaban de dudas. Todas y cada una de esas veces, mi mundo quedaba reducido a esos mechones de pelo tan mundanos que, sin pretenderlo, me dejaban enredada durante horas.
Y aquella vida que inventé para ti, que escribí, que soñé compartir contigo...solo formaba parte del nostálgico milagro de ver llorar al cielo al llegar el otoño, cuando, con el último rayo de sol, desaparecías para siempre.

viernes, 16 de mayo de 2014

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En alguna parte de mi cabeza algo gritaba cada día que no serías diferente, que tarde o temprano dejarías de ser tanto para ser tan poco.
Esa parte que llaman conciencia, ésa que avisa hasta la saciedad sin conseguir nunca que se la escuche.
Ahora solo queda cambiar de opinión, darse cuenta de que el corazón no es más que un músculo, una de las pocas cosas incapaces de doler, paradójicamente.
Y tú, a quien pensaba eterno en el limbo de mi mente...has pasado a formar parte de un todo abstracto, oscuro, en el que nadie vale más que nadie. En ese lugar remoto del que no me resigno a salvar a cualquiera.
Tan solo eres eso ahora, un cualquiera que un día se atrevió a serlo todo. Te atreviste a conocerme... a dejarte conocer, o eso es lo que quise creer.

viernes, 9 de mayo de 2014

El reflejo de tu vida

Nunca he vuelto a escuchar después de ti. No he vuelto a atreverme a que nadie me confesase su verdad. Supongo que es parte de lo que llaman vida...un día te das cuenta de que no necesitas saber nada más de nadie, que ya no queda nada que puedas aprender de la boca de los demás.
Ahora solo quedáis tú, tu sombra y tu reflejo.
Y te miras...miras atrás y ves en penumbra lo que un día fuiste, puedes tratar de alcanzarlo, pero se alejará con cada paso que des en su busca.
Desistes. Fijas la vista en tu futuro, que no aparta la mirada, que solo parpadea si tú le concedes ese permiso. Lo tocas...tu mano contra el cristal, esa fina capa que te separa del destino: futuro más presente a cada segundo.
Pero como tú dijiste, solo existe el tiempo presente, no hay más formas de afrontar nuestra existencia. Siempre somos los mismos, solo nos transformamos.

domingo, 16 de febrero de 2014

¿Jugamos?

Si cada vez que preguntas pudiera responder con sinceridad, si fuese capaz de no mentir todas y cada una de las ocasiones en las que la respuesta era tan simple como un monosílabo revelador… Pero no puedo, no quiero, no sé. No es tan fácil hacer siempre lo correcto, ni siquiera es medianamente llevadero hacerlo la mitad de las veces que deberíamos. Que no, que no sabemos nada de la vida ni lo sabremos nunca, pero forma parte del juego, ¿no? Si no arriesgas no ganas, si no juegas no puedes perder…es verdad, pero ¿y si ganas? ¿Y si te lo juegas todo y resulta que era la mano adecuada? ¿Si consigues lo que perseguías? Nacemos perdiendo, lo perdemos todo al morir…merece la pena vivir jugando a ganar.