Te odio.
Hoy hablo con una página en blanco que me asusta. Ni una
arruga, ni un desperfecto, reluce. Papel sin estrenar esperando un dibujo, una
carta de amor, un avión cargado de sueños destinado a volar.
Eres mi cruz, no puedo hacerlo, no recuerdo cómo se hacía… Cómo
antes podía contarte mi verdad más absoluta. Pero esta vez no soy yo, no soy
capaz.
Y me das miedo. Cada fibra que te compone me desgarra el
alma, indefensa ante tu grandeza, que me convierte en el ser más indefenso.
Siempre me has enamorado y de repente, al mirarte, solo
albergo dudas. Si no sé lo que decir, no sé quien soy.
Esta noche me he perdido en tu inmensidad y nadie sabe si
podré salir de ella. Nunca he sabido valorarte lo que mereces y ahora me
devuelves la desconfianza.
Esta noche ganas tú, esta noche me abandono, esta noche no
eres mío, quizá nunca lo hayas sido.