Ser un copo de nieve que juega con el viento, que se deja
arrastrar por su caprichoso movimiento, que oscila esquivando cada obstáculo
para terminar muriendo en el suelo, fundiéndose con una nueva vida, formando
esa capa blanquecina.
Ser un teléfono apagado recibiendo llamadas, ignorando las
noticias, enfriando con el tiempo, ahogando malas palabras, alejando la
realidad.
Ser ese haz de luz que entra por cada ventana al nacer el día,
despertando la parte más sincera de cada alma dormida.
…y por querer ser, acabé siendo yo.
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