Una segunda vez, ya sabes que te va a doler, pero no lloras, te contienes, te consideras mayor, pero solo tienes 12 años, no eres fuerte, lloras en soledad, en la cama...cuando nadie te ve, cuando nadie te escucha.
Pero te quedan dos semanas para cumplir los 15 y llega la tercera vez, y antes de que acaben de decir esa maldita frase, suavizada...te rompes, se te cae lo que tienes en las manos y buscas con desesperación un abrazo, no importa de quién.
Viendo ahora esto, con el tiempo, se ve la evolución, y solo una palabra lo define: grado de madurez.
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