miércoles, 19 de septiembre de 2012

Nunca te lloré

Más de media vida me ha hecho falta para comprender por qué nunca te lloré. A los siete años no puedes esperar que nadie te explique qué es la muerte, simplemente porque no lo vas a entender. Al igual que te sientan en una cama y te dan la noticia, te asustas, pero no lo comprendes...Solo días después cuando no la ves en su sillón de siempre, no solo un día, sino uno tras otro, y te das cuenta de que ya no va a volver.
Una segunda vez, ya sabes que te va a doler, pero no lloras, te contienes, te consideras mayor, pero solo tienes 12 años, no eres fuerte, lloras en soledad, en la cama...cuando nadie te ve, cuando nadie te escucha.
Pero te quedan dos semanas para cumplir los 15 y llega la tercera vez, y antes de que acaben de decir esa maldita frase, suavizada...te rompes, se te cae lo que tienes en las manos y buscas con desesperación un abrazo, no importa de quién.
Viendo ahora esto, con el tiempo, se ve la evolución, y solo una palabra lo define: grado de madurez.

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