Aquí estoy una noche más. Sufro con tu dolor y tus caídas me hacen daño. Sin embargo, no puedo aliviar tus penas y eso me desgarra por dentro.
El tiempo pasa, las horas avanzan...pero hace mucho que nosotros nos hemos detenido. Mirándonos sin vernos, nombrándonos sin conocernos...nos perdimos en nosotros mismos y en lo que era tan solo nuestro.
"Si mis ojos se apagan morirán por los tuyos" te dije un día mientras convertíamos la noche en nuestra, la luna en sol, en luz la oscuridad... No me creíste y mis palabras eran sinceras. No me creíste y ahora ves que era verdad. Mis ojos se apagan y ven que a los tuyos ya no les importa. Sin tus brazos este barco no tiene puerto, y está condenado al naufragio.
Lo hemos intentado, amor, pero hoy la noche me devuelve a la realidad. Te quiero...
O te quise.
Las cosas que me gustaría decir y no me atrevo, por cualquier razón, las escribo aquí, porque sé que nadie las va a leer.
viernes, 12 de julio de 2013
miércoles, 10 de julio de 2013
Cierra los ojos
Digo tantas veces a la gente que cierre los ojos que a veces me paro a pensar por qué lo hago. Y hoy os voy a dar todas esas razones. Un día leí en un libro fantástico que hacer listas es la mejor costumbre que podemos tener, y esta es una de ellas...una lista por las cosas por las que merece la pena cerrar los ojos.
- Cierra los ojos porque así verás mucho mejor el mundo.
- Cierra los ojos para sentir lo que la vista te tapa.
- Cierra los ojos porque con los párpados relajados se piensa mejor.
- Cierra los ojos ya que solo entonces vives sonriendo.
- Cierra los ojos para ver solo la verdad.
- Cierra los ojos para conocerte.
- Cierra los ojos para descansar de los demás.
Gente diferente
Veo a esa gente que deja que la multitud los haga parte del paisaje y se me queda el alma seca, al mismo tiempo que los ojos. Y me pregunto una vez más por qué dejamos que nos digan cómo debemos de ser. No tendría que costarnos tanto fijarnos solo en nosotros mismos, centrarnos en lo que somos y lo que queremos ser...y no preocuparnos de cómo nos ven los demás e intentar ser lo que todo el mundo es.
Diversidad. Es lo único que necesitamos, Si todos somos iguales el mundo pierde esa propiedad tan necesaria. Diversidad en todo lo que hacemos. Cuando veo a una persona diferente de la que se están riendo, daría la vida por tener el valor necesario para acercarme y decirle que lo está haciendo bien, que los raros son los demás, que son ellos los que no van a llegar a ninguna parte mientras él necesite más tiempo del que se nos concede para vivir.
Gente diferente: toda aquella persona capaz de vivir su vida, sin interferir en la de los demás. Ser humano que es consciente de que la felicidad está al lado de muy pocos, pero que llenan el corazón como si fuesen millones.
Gente diferente: tú.
Diversidad. Es lo único que necesitamos, Si todos somos iguales el mundo pierde esa propiedad tan necesaria. Diversidad en todo lo que hacemos. Cuando veo a una persona diferente de la que se están riendo, daría la vida por tener el valor necesario para acercarme y decirle que lo está haciendo bien, que los raros son los demás, que son ellos los que no van a llegar a ninguna parte mientras él necesite más tiempo del que se nos concede para vivir.
Gente diferente: toda aquella persona capaz de vivir su vida, sin interferir en la de los demás. Ser humano que es consciente de que la felicidad está al lado de muy pocos, pero que llenan el corazón como si fuesen millones.
Gente diferente: tú.
martes, 9 de julio de 2013
Una lección que me dejaste
Un día te dije que no se podía aspirar a conseguir algo que está demasiado alto. Con tu sonrisa de niño pequeño negaste mirándome a los ojos, y con esa voz suave que pones solo en determinados momentos me susurraste que te ayudase a volar.
Te miré sin entenderte, ahora viéndote como el adolescente que eras, volviste a sonreír, dejando que el silencio hiciera su trabajo. El tiempo que pasamos en silencio es mucho más valioso que el contaminado por la voz, eso también me lo enseñaste tú.
Dejaste pasar unos segundos eternos, se me antojaron horas a tu lado. Y poco a poco adoptaste tu forma de adulto para aclarar mi duda, aún no pronunciada. Me contaste una bonita historia...me dijiste que para construir un muro había que elegir cada día de tu vida la mejor piedra que encontraras, e ir colocándolas una tras otra, sin descansar ni una sola jornada.
Mi cara reflejaba la perplejidad de quien no llega a comprender la enseñanza de una vida vivida mucho antes de lo normal. Esa parte sabia y anciana de ti tomó la palabra para aclarar mi mente, y volviendo a ese tono dulce que me cautiva todavía hoy, me repetiste la misma frase: "ayúdame a volar". Y solo entonces comprendí que lo importante no es lo lejos que esté una meta, sino la constancia con la que avanzamos hacia ella.
Te miré sin entenderte, ahora viéndote como el adolescente que eras, volviste a sonreír, dejando que el silencio hiciera su trabajo. El tiempo que pasamos en silencio es mucho más valioso que el contaminado por la voz, eso también me lo enseñaste tú.
Dejaste pasar unos segundos eternos, se me antojaron horas a tu lado. Y poco a poco adoptaste tu forma de adulto para aclarar mi duda, aún no pronunciada. Me contaste una bonita historia...me dijiste que para construir un muro había que elegir cada día de tu vida la mejor piedra que encontraras, e ir colocándolas una tras otra, sin descansar ni una sola jornada.
Mi cara reflejaba la perplejidad de quien no llega a comprender la enseñanza de una vida vivida mucho antes de lo normal. Esa parte sabia y anciana de ti tomó la palabra para aclarar mi mente, y volviendo a ese tono dulce que me cautiva todavía hoy, me repetiste la misma frase: "ayúdame a volar". Y solo entonces comprendí que lo importante no es lo lejos que esté una meta, sino la constancia con la que avanzamos hacia ella.
domingo, 7 de julio de 2013
El amor...
Qué bonito es el amor...el amor es bonito cuando es correspondido. Si no, el amor es un arma de doble filo.
Cuando te encuentras frente a alguien que se atreve a decirte, mirándote a los ojos, que te quiere...que te ama; y a tu espalda se encuentra esa persona a quien tú amas, ajena a todo lo que pasa por tu cabeza, por tu alma.
Sufrimiento para todos, eso es lo único que sacas en claro del amor.
jueves, 4 de julio de 2013
El pingüino y la mariposa
El pingüino era el único animal que, con alas, no era capaz de alzar el vuelo...vivía triste cuando veía pasar al resto de los pájaros. Cada día, se culpaba por no estar a la altura del mundo en el que vivía...e intentaba volar...pero solo caía una vez tras otra en el hielo, hiriéndose a sí mismo. Cansado de todo, un día se juró no volver a probar, pensando que rendirse sería la mejor opción... Pero un día, escondido en su pequeño mundo, vio pasar una mariposa...era preciosa...lo más bello que había visto jamás...podía volar...y su colorido resaltaba en el paisaje...acercándose a ella, pudo comprobar que era frágil...pero que luchaba contra el viento, y el frío que a él no le afectaba... uno no volaba...y la otra tenia frío... se complementaban...yo he encontrado a mi mariposa en ti.
martes, 2 de julio de 2013
Y si lo leo una vez más...
Es tan extremadamente difícil escribir así...y no me refiero a la postura, apoyándome en una pierna, sino con el corazón en un puño, cansado y confundido. Cada vez hay menos esperanza en el aire, menos palabras de consuelo por su parte, y menos bromas por la mía. Este ambiente no me inspira, pero necesitaba escribir, realmente lo necesitaba.
Nadie me mira, a nadie le importa lo que hago, y me alegro de ello...así es más fácil.
Nunca es fácil decir lo que se piensa, decirlo o simplemente plasmarlo en una libreta. Nunca he sabido escribir lo que en esas largas noches de insomnio pasa por mi cabeza. Me gustaría levantarme y escribirlo todo, ilegible por las horas de sueño perdido, de pensamientos alocados y sentimientos encontrados.
Ya me empiezan a observar algunos ojos curiosos, tardaban demasiado. ¿Y si lo leo una vez más? Para...¿para qué? ¿Para romper a llorar como en la primera ocasión? ¿Para alejarme del mundo? ¿Para adentrarme en ese océano de palabras escritas con el alma? No lo haré, aún no.
Nadie me mira, a nadie le importa lo que hago, y me alegro de ello...así es más fácil.
Nunca es fácil decir lo que se piensa, decirlo o simplemente plasmarlo en una libreta. Nunca he sabido escribir lo que en esas largas noches de insomnio pasa por mi cabeza. Me gustaría levantarme y escribirlo todo, ilegible por las horas de sueño perdido, de pensamientos alocados y sentimientos encontrados.
Ya me empiezan a observar algunos ojos curiosos, tardaban demasiado. ¿Y si lo leo una vez más? Para...¿para qué? ¿Para romper a llorar como en la primera ocasión? ¿Para alejarme del mundo? ¿Para adentrarme en ese océano de palabras escritas con el alma? No lo haré, aún no.
Las personas crecemos
Dicen que el tiempo nos hace madurar. Dicen que la edad otorga experiencia. Dicen tantas cosas...es tan fácil decir, hablar; tan difícil actuar.
Nunca maduramos, madurar es de frutas: las personas crecemos.
Cuando crecemos realmente no es con la gente. Con la gente se crece, pero mucho más cuando estamos solos. La soledad otorga esa paz que tanta falta nos hace siempre.
Parece que una persona está abandonada, o incluso sola. Pero los que lo hacemos a menudo...sabemos que estando con nosotros mismos somos mucho mejores, más reales quizá.
Al igual que entre una multitud puedes estar solo; estando solo puedes encontrar la compañía necesaria. Nadie te puede entender mejor que tú, que tu alma, esa parte que llevas dentro y pocas veces es capaz de salir a ayudar, solamente a ponerte la mano sobre el hombro, con suavidad, decirte sin hablar que tienes fuerza suficiente para continuar.
Tantas veces se nos escapan los detalles que nos pueden servir de apoyo; tantas veces desechamos el empujón que nos hará sonreír...
Nunca maduramos, madurar es de frutas: las personas crecemos.
Cuando crecemos realmente no es con la gente. Con la gente se crece, pero mucho más cuando estamos solos. La soledad otorga esa paz que tanta falta nos hace siempre.
Parece que una persona está abandonada, o incluso sola. Pero los que lo hacemos a menudo...sabemos que estando con nosotros mismos somos mucho mejores, más reales quizá.
Al igual que entre una multitud puedes estar solo; estando solo puedes encontrar la compañía necesaria. Nadie te puede entender mejor que tú, que tu alma, esa parte que llevas dentro y pocas veces es capaz de salir a ayudar, solamente a ponerte la mano sobre el hombro, con suavidad, decirte sin hablar que tienes fuerza suficiente para continuar.
Tantas veces se nos escapan los detalles que nos pueden servir de apoyo; tantas veces desechamos el empujón que nos hará sonreír...
Deja de pensar
Miles de veces cierro los ojos para dejar de pensar. Es realmente cuando mi mente vaga por el mundo recogiendo cualquier atisbo de pensamiento.
Con la cabeza ocupada te puedes permitir el gusto de sentir. Sin ver el mundo por un momento puedes observar lo que te preocupa, lo que te apasiona, te puedes ver a ti, con los ojos cerrados y una sonrisa tímida dibujada en tu rostro.
De pronto, la música en tus auriculares viejos parece sonar con más intensidad aunque cada vez más distante.
Tu respiración, ahora acompasada y en calma, goza de la libertad que el aire puro le concede.
Poco a poco, tu cuerpo se abandona a la tranquilidad, cada músculo, uno a uno, deja de presionar, dejando a su vez de ser un peso, una preocupación más.
Todo ha dejado de existir ya. Solo quedáis el viento y tú. Esa suave brisa que te acompaña en tu viaje, ése que está teniendo lugar dentro de ti.
Y así, con esa leve corriente de aire como fiel confesora, rozándote y jugando con tu pelo, empiezas a disfrutar de la vida.
Con la cabeza ocupada te puedes permitir el gusto de sentir. Sin ver el mundo por un momento puedes observar lo que te preocupa, lo que te apasiona, te puedes ver a ti, con los ojos cerrados y una sonrisa tímida dibujada en tu rostro.
De pronto, la música en tus auriculares viejos parece sonar con más intensidad aunque cada vez más distante.
Tu respiración, ahora acompasada y en calma, goza de la libertad que el aire puro le concede.
Poco a poco, tu cuerpo se abandona a la tranquilidad, cada músculo, uno a uno, deja de presionar, dejando a su vez de ser un peso, una preocupación más.
Todo ha dejado de existir ya. Solo quedáis el viento y tú. Esa suave brisa que te acompaña en tu viaje, ése que está teniendo lugar dentro de ti.
Y así, con esa leve corriente de aire como fiel confesora, rozándote y jugando con tu pelo, empiezas a disfrutar de la vida.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)