martes, 2 de julio de 2013

Deja de pensar

Miles de veces cierro los ojos para dejar de pensar. Es realmente cuando mi mente vaga por el mundo recogiendo cualquier atisbo de pensamiento.
Con la cabeza ocupada te puedes permitir el gusto de sentir. Sin ver el mundo por un momento puedes observar lo que te preocupa, lo que te apasiona, te puedes ver a ti, con los ojos cerrados y una sonrisa tímida dibujada en tu rostro.
De pronto, la música en tus auriculares viejos parece sonar con más intensidad aunque cada vez más distante.
Tu respiración, ahora acompasada y en calma, goza de la libertad que el aire puro le concede.
Poco a poco, tu cuerpo se abandona a la tranquilidad, cada músculo, uno a uno, deja de presionar, dejando a su vez de ser un peso, una preocupación más.
Todo ha dejado de existir ya. Solo quedáis el viento y tú. Esa suave brisa que te acompaña en tu viaje, ése que está teniendo lugar dentro de ti.
Y así, con esa leve corriente de aire como fiel confesora, rozándote y jugando con tu pelo, empiezas a disfrutar de la vida.


No hay comentarios:

Publicar un comentario