Dicen que el tiempo nos hace madurar. Dicen que la edad otorga experiencia. Dicen tantas cosas...es tan fácil decir, hablar; tan difícil actuar.
Nunca maduramos, madurar es de frutas: las personas crecemos.
Cuando crecemos realmente no es con la gente. Con la gente se crece, pero mucho más cuando estamos solos. La soledad otorga esa paz que tanta falta nos hace siempre.
Parece que una persona está abandonada, o incluso sola. Pero los que lo hacemos a menudo...sabemos que estando con nosotros mismos somos mucho mejores, más reales quizá.
Al igual que entre una multitud puedes estar solo; estando solo puedes encontrar la compañía necesaria. Nadie te puede entender mejor que tú, que tu alma, esa parte que llevas dentro y pocas veces es capaz de salir a ayudar, solamente a ponerte la mano sobre el hombro, con suavidad, decirte sin hablar que tienes fuerza suficiente para continuar.
Tantas veces se nos escapan los detalles que nos pueden servir de apoyo; tantas veces desechamos el empujón que nos hará sonreír...
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